Miguel García quiere que otros puedan.
El domingo 24 de octubre de 2010 durante el transcurso del partido de la Unión Deportiva Salamanca contra el Real Betis, Miguel García, un centrocampista que en aquél momento tenía 31 años, cayó desplomado en pleno encuentro ante la afición de su propio equipo. Todo el mundo temió lo peor.
Pero afortunadamente, los servicios médicos del club actuaron con una enorme celeridad y auxiliaron en el mismo terreno de juego al jugador, que llegó a estar durante 4 minutos con el corazón parado.
Esta pretende ser una biografía diferente. Una biografía donde lo que más importa no es el pasado sino el futuro. Porque Miguel, ahora, ha adquirido un compromiso consigo mismo y con todos los demás. Y por eso, quiere concienciar a tantas personas como sea posible de la importancia de contar con equipos automáticos de desfibrilación. En los campos de fútbol, pero también en las empresas, en los hoteles, en todos los centros médicos, en las escuelas… En definitiva, en todos aquellos lugares donde se puedan salvar vidas.














